“The Americans”, temporada 2–comentario (SPOILERS)

Una intensa temporada sobre la familia, la identidad y la dualidad entre el deber y el placer.

Si la temporada pasada se enfocaba en lo complicada que puede ser la vida matrimonial, esta se enfoca en dos aspectos importantes: la identidad y el paternalismo.

The Americans logra ser tan épica por ese impresionante balance entre la intensidad de un thriller con el desarrollo de personajes, sobre todo de los complejos Phillip y Elizabeth.

Phillip ha sido, durante toda la temporada, el “padre americano”, digamos. Él no quiere involucrar a sus hijos con la causa rusa. Phillip tiene un constante dilema sobre si la misión es tan importante como para sacrificar su vida familiar por los constantes pecados, malas acciones de su trabajo como espía.

Elizabeth, la más comprometida con su labor, ha sentido la causa como algo esencial. Ella normalmente hace entrar a Phillip en razón, sobre lo importante de la patria rusa. Ahora, Elizabeth también se siente cansada de su labor como espía, demostrando empatía por sus “víctimas”. Sin embargo, ella no está dispuesta a corromperse aún.

Para la pareja, quien en esta ocasión se encuentra más unida, perder su humanidad no es una opción. Es inevitable separar su vida personal de su vida como espías, no importa cuántos disfraces de pongan para conseguir la información necesaria para la URSS. Ellos cada vez se sienten más agotados y/o culpables por sus acciones. Como cuando Phillip debió matar a un inocente en aquella cafetería, o cuando Elizabeth tuvo problemas para acostarse con el joven científico. La pareja ya no se siente tan comprometida como antes a ayudar a Rusia.

Además de esto, Phillip y Elizabeth meditan más sus acciones por los recientes asesinatos de sus amigos. Ellos se sentían en constante peligro, pero creían que su familia estaría bien. Gracias a las matanzas, Phillip y Elizabeth están mucho más preocupados por el bienestar de sus hijos. ¿Qué clase de hijos quieren tener? ¿Unos holgazanes, malcriados americanos? ¿O unos niños maltratados por sus padres, mas capaces de establecerse por sí solos? Phillip prefiere más el primer aspecto, mientras Elizabeth opta por lo segundo. En enfoque de ellos dos está principalmente en Paige, quien está buscando una motivación en su vida.

Phillip y Elizabeth están hartos.

Los padres de Paige están en desacuerdo con su actividad dentro de la iglesia. Ellos se portan exageradamente rudos con su hija, porque, bajo sus propios términos, ellos buscan lo mejor para su vida sin revelarle quiénes son realmente. Con el reciente giro de eventos, donde se reveló que los hijos de los espías también deben formar parte del sistema para conseguir informes, ese dilema de confrontación sobre si revelarle o no la verdad a Page tendrá mucho más peso, provocando seguramente peleas fuertes entre los protagonistas.

En resumen, Phillip y Elizabeth tenían dos opciones: seguir a la madre patria sacrificando su vida personal o dejar a Rusia sacrificando la causa. Ellos, no tan convencidos, escogen, aún, la primera opción, manteniendo un tortuoso balance entre sus múltiples personalidades junto con su “vida normal”, cada vez más difícil de ocultar. Sin embargo, alguna especie de fractura quedó clara: Elizabeth prefiere a Rusia, mientras Phillip escogió la vida americana.

Curiosamente, otros personajes optaron por escoger claramente un bando, también propuestos ante dilemas éticos, familiares.

Stan, por ejemplo, no tuvo problema de seleccionar su lado oscuro sobre su lado familiar. Él está completamente comprometido con su amante, su labor como policía. Stan parece ser un personaje adicto a lo prohibido:  él no puede evitar romper las reglas, ya sea en su trabajo o en su matrimonio. En el proceso, como consecuencia de su inconformidad, el agente sacrificó a su familia, porque ignoró completamente a su esposa, además de su “ética”, por haber asesinado a un hombre inocente ¿Qué escoger: el deber o el placer? Para Stan está muy claro: el placer. Aunque, al final de todo, Stan se inclina por su deber como policía, junto con la culpa de haber ignorado a su esposa. 

Mientras tanto, Phillip y Elizabeth encuentran en su mayoría prefiriendo el deber al placer. Ellos siguen comprometidos con la causa rusa, aunque con ello sacrifiquen su vida como pareja o su vida familiar.

Otra persona cuyo arco narrativo se basaba en el placer y el deber fue Nina. Ella cumplía su deber sacándole información a Stan, aunque también sacaba jugo de su relación con Oleg, sin importar ser descubierta. Al final, Nina traiciona a Stan, pero lo paga con, probablemente, la muerte. Eso está por verse.

Nina se decide.

Paige también quería encontrar un sentido de ética en las protestas de la iglesia. Ella se enfrentaba a sus padres porque sentía placer, además de su deber como persona, ayudando a la gente, sacrificando su deber como hija obediente. Ello le trajo conflicto con su familia, pero Paige no estaba dispuesta a rechazar a sus ideales.

Otra persona cuya decisión fue crítica sobre su ética fue la del joven agente de la KGB. Él mató a sus padres por el placer de estar con Kate, además de su apoyo a Rusia. Sin embargo, el joven no pudo evitar sentirse culpable por sus acciones.

Martha se encontraba en el punto medio entre ayudar a su “esposo” o a su trabajo. Martha, al sentirse traicionada, sintió más deber en el amor que en su trabajo, donde la pasión le gana a la ética. Incluso Martha estaba en una encrucijada sobre querer una familia (su deber como “ama de casa” ejemplar) o complacer a Phillip/Clark.

Oleg y el Arkady Ivanovich también se vieron envueltos por su cariño ante Nina, mas optaron por hacer lo correcto al mandarla a la hoguera por su misión fracasada. ¿Oleg no hará nada al respecto? Eso está por verse.

Incluso Annelise sintió un dilema, al determinar si se iba a acostar con el líder musulman o no, para conseguir informes.

Al final, los protagonistas de The Americans se debatían entre el placer sobre el deber o el deber sobre el placer. En algunos casos, el deber se mezclaba con el placer, mientras en otros, el deber contradecía al placer. Todo esto deja una interesante pregunta: ¿De verdad hacemos nuestras obligaciones si no nos da gusto? Es decir: ¿realmente sólo hacemos lo que queremos?

Paige busca quién es en verdad.

Paige, Stan y Nina sacrificaron todo por sus ideales, mientras Phillip, Elizabeth y Martha se  situaron a la deriva sobre la familia y el deber. ¿Qué es más importante para ellos? ¿Su motivo de vida? ¿O su familia? La tercera temporada promete indagar más en esos cuestionamientos, mientras los demás personajes verán, seguramente, cómo sus decisiones afectaron su futuro.

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