“Miley Cyrus and Her Dead Petz” de Miley Cyrus–Reseña.

Estrategia de un álbum sorpresa que funciona.

Hace seis años, nadie fuera del mundo de Disney hablaba de Miley Cyrus. Todos quienes la conocían en pantalla les inspiraba un modelo a seguir, un ejemplo, una mujer que jamás “perdería los cabales”.

Después de cuatro años, ese concepto dio un giro de 180 grados: todos contemplaron con horror el cambio de estilo, forma de ser y corte de pelo de la cantante pop. La gente la vio como un producto mediático, cuyos escándalos alimentaban las ventas de su disco Bangerz.

Llega 2015. La “era Miley” ha descansado. Sin embargo, ella no ha modificado su actitud: sigue siendo una loca apasionada. Quizá así sea en realidad.


Con su nuevo disco sorpresa, Miley Cyrus & Her Dead Petz, Miley está dispuesta a demostrar la veracidad de su identidad (hasta el álbum es gratis: para ni siquiera demostrar ningún fin lucrativo).

Al tener una duración fuera de lo común (contiene un total de 23 canciones), el disco puede sentirse cansado para escuchar completo en una tarde.

Aunque Miley, con toda su destreza, nos enseña la validez del experimento. Y en sí es eso mismo: una prueba.

Varias canciones salen a la perfección. Aquí se da oportunidad de explorar tanto su cara divertida (llena de sexo, drogas), como su lado emocional (lleno de fervor por personas y mascotas).


Las baladas aciertan, e incluso algunas son extraordinarias: “Karen Don’t Be Sad”, “Tangerine” (con un verso asombroso de Big Sean), “Lighter”, “I Get So Scared” (en donde reluce la dulce voz de Miley al máximo), “Twinkle Song”, y “Pablo The Blowfish” son épicas, denotando diversos gustos de la cantante.

Las canciones alternativas con toque pop son divertidas (“Bang Me Box”, “I Forgive Yiew”, “Dooo It”) o sumamente absurdas con el fin de “tocar terrenos” (“I’m So Drunk”, “Miley Tibetan Bowlz”, por mencionar algunas).

Otras canciones, llevadas completamente a la experimentación, funcionan: como “Tiger Dreamz” y la sorprendente “BB Talk” (con un honesto y divertido monólogo de la cantante).

Teniendo 23 canciones, era lógico que este álbum iba a tener algunos tropiezos. No obstante, es claro el objetivo de la pieza en general: mostrar cambios maduros, líricos y fumados (sí, se nota la influencia de marihuana en la producción de las canciones) a la artista pop convencional.

Bangerz se vio como un cambio radical de personalidad. Este disco es más como un aseguramiento de quién es y en qué dirección va la artista.

Miley está conociendo sus gustos y su versatilidad vocal. Y, a pesar de sus errores, es un recorrido folclórico, el cual vale la pena recorrer por lo menos una vez.


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